Ya en uno de los primeros posts, señalábamos la importancia de conocerse en la búsqueda activa de empleo.

El autoconocimiento es el arte de conocerse a sí mismo. Lo vamos a considerar un arte porque implica una dedicación y un tiempo de reflexión en el cual adquirimos conocimientos sobre: nuestros rasgos de personalidad, aptitudes, preferencias profesionales y el valor que nosotros damos al trabajo.

Hoy, vamos a reflexionar sobre el primer indicador: 

NUESTROS RASGOS DE PERSONALIDAD

La PERSONALIDAD tiene tres componentes:

  • Nuestras CONDUCTAS (o cómo reaccionamos a la realidad)
  • Nuestros SIGNIFICADOS (o cómo interpretamos la realidad)
  • Nuestros VALORES (o nuestra filosofía de vida)

La personalidad está estructurada jerárquicamente, aumentando en dificultad de acceso o conocimiento en la medida que vamos subiendo. Es más fácil saber que ante una entrevista me cuesta hablar (conductas) que, conocer el valor que yo doy al contexto de entrevista: reto, evaluación, obligación,… (significados) y, por supuesto, que entender qué supone para mi identidad, pasar por un contexto de evaluación laboral (valores).

Nuestra personalidad es una construcción de nosotros en relación con los otros y el entorno que nos rodea.

Conocer nuestra personalidad es una tarea, muchas veces compleja, en la que nos va a ayudar: OBSERVAR (fijarnos en nuestras reacciones, pensamientos, sensaciones), RECORDAR (revisar como reaccioné aquella vez que…) e INFORMARNOS (escuchar que tienen los otros que decirnos sobre nosotros y nuestra manera de ser y estar).

Si te resulta difícil… podemos ayudarte

Si esta reflexión y conocimiento sobre QUIÉN ERES te resulta difícil, hay muchos ejercicios, más o menos formales, que te pueden ayudar: desde una breve descripción personal, al más conocido ejercicio de autoconocimiento en el entorno de la búsqueda activa de empleo, el DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas, Oportunidades).